lunes, 24 de diciembre de 2007

UNA MIRADA A LA LENGUA CELEBRADA EN CARTAGENA

Estanque (detalle), por Arco Selas

Por: BEATRIZ VANEGAS ATHÍAS, educadora y poetisa; estudiante de la Maestría en semiótica (línea de investigación literaria)

Primeras imágenes
Supone esta cronista que a un mendigo no le interesa García Márquez, ni los Reyes de España, ni mucho menos Belisario Betancur.
Supone que las protestas airadas del escritor Efraim Medina Reyes, pidiendo invitación para Joe Arroyo y Pambelé, a la fiesta de la Lengua, sólo sirvieron para que Juan Carlos Botero, respaldándose en William Faulkner, le lanzara puyas al cartagenero, recordándole que ser escritor no es ser un hombre espectáculo, que precisamente ésa actitud es la que aleja a los lectores.

Supongo lo anterior porque la Cartagena escenario del IV Congreso de la Lengua Española, estaba casi limpia de seres que no fueran políticos, actores, presentadores, modelos, teatreros, profesores, periodistas, extranjeros, estudiantes y cómo no, aspirantes a escritores. Digo casi, porque el miércoles a eso de las 11 de la noche, dos niños negros escaparon de su exilio y nos abordaron porque según ellos, aún no habían probado bocado.
Cartagena para el mundo. Cartagena fue el reino de las fotos, del autógrafo, de la entrevista, de poder tocar y hablar con el escritor o escritora compañía en momentos de soledad y angustia.
La Gabolatría tampoco fue general, pese a que para estar a tono con el evento se volvió un tácito código, deambular por el Centro y la ciudad amurallada, portando la edición de “los laureles” de Cien años de soledad, corregida, ampliada con glosario y sendos prólogos de Carlos Fuentes y el mítico enemigo, ahora nuevamente amigo, Mario Vargas Llosa.
García Márquez convertido en un personaje a quien se busca para ver y tocar, más no para leer. Aquí recuerdo al gran ausente de esta fiesta de la palabra: Jorge García Usta, el escritor que creaba poemas, crónicas, ensayos, reportajes con igual calidad estética y movía el cine y las artes en Cartagena y la Costa. El escritor que fundaba periódicos y revistas y cuyos volúmenes críticos sobre la génesis creadora de Gabriel García Márquez y Héctor Rojas Herazo, vieron la luz en ediciones de circulación reducida, pero hoy, cuando Jorge ha partido prematuramente son reeditados por Seix Barral.
Recuerdo que hace varios años, en un reportaje para este suplemento, el escritor dijo: “Algunos jóvenes que he visto en talleres literarios se desorientan con las mansiones de García Márquez y con sus poderes públicos, pero no leen su obra, que es lo que cuenta en su formación, ni su gigantesco esfuerzo personal. En un centro de estudios de Cartagena, 28 jóvenes de 29 que había, me dijeron que no querían tratar a García Márquez porque ya lo conocían mucho, pero sólo uno conocía más de un cuento y sólo uno había leído “Cien años de soledad”. Estaban hastiados de verlo con sus bufandas triunfadoras en los medios. Yo les dije: “no lo vean, lean su obra”. Cuando íbamos a leer “Cien años”, cinco me dijeron, casi al unísono: “Profesor, ¿no hay una versión en video?”. Les dije que no la había, pero en caso de que la hubiera, también leeríamos el libro “.
Noche de poesía iberoamericana
Cartagena, vigilada y militarizada. Por vez primera fue posible ver cierta connivencia entre la bota militar y el verso lúcido y cuestionador. Fue posible escuchar en esta noche de la Lengua poética, cómo las voces nada conformes de Rómulo Bustos, William Ospina, Olvido García Valdés, Eugenio Montejo, Juan Manuel Roca, José Emilio Pacheco, Juan Gustavo Cobo Borda y el legendario argentino Juan Gelman, pudieron elevarse emotivas en el Claustro de Santodomingo. Ironía de la ironía.
Muchos estábamos ahí para decirle a Gelman que no olvidábamos la ignominia del régimen militar argentino al asesinar a su hijo Marcelo y su nuera Claudia que se encontraba embarazada. Muchos estábamos ahí para decirle cuán felices fuimos al saber que por fin pudo reunirse con su nieta en Uruguay.
El homenajeado en aquella noche de Poesía Iberoamericana, era el sucreño Giovanni Quesseps ya que Galaxia Gutenberg, sello editorial de Círculo de Lectores, presentó la primera edición de su poesía reunida (1969-2006): “Metamorfosis del jardín” Él, tantas veces desdeñado en el Sucre aún famélico que lo vio crecer, hoy es al lado de Héctor Rojas Herazo, la voz más contundente de ése departamento. Fue uno de los más asediados, además de Ospina, Roca y el mexicano José Emilio Pacheco quien acudiendo a los heterónimos, asumió el ser del poeta Darío Jaramillo Agudelo y leyó dos poemas del ausente escritor colombiano. EL poeta Pacheco fue el polo a tierra para tanta luminaria allí presente con este contundente poema breve con el cual cerró su lectura: “Cada vez que/ me creo importante/ viene la mosca y me dice: / no eres nadie/”.
La coordinación de la lectura estuvo a cargo de Juan Gustavo Cobo Borda: gigantesco hacia arriba, gigantesco hacia los lados; gigantesco en su verbo embrujador y sabio.
Aparte de su natural soberbia, Juan Manuel Roca hizo quizás la mejor lectura. Él, es un encantador de serpientes. Sabe leer poesía, sobre todo su magistral poema “Parábola de las manos”: (…)”Una mano traza la palabra pájaro./ la otra escribe su jaula./ Hay una mano de luz que construye escaleras,/ Una de sombras que afloja sus
Peldaños. /Pero llega la noche. Llega/ La noche cuando cansadas de herirse/ Hacen tregua en su guerra/ Porque buscan tu cuerpo/”
La locura por la cultura
Caminaba usted una cuadra y allí estaba con todo su porte de galán, el alcalde de Medellín. Entraba al Hotel Santa Clara y veía cómo se cruzaban sin mirarse, Rodrigo Pardo con el memorable Antonio Skármeta, portando su protuberante abdomen y la sonrisa tatuada en el rostro. Pasaba por un restaurante de El Centro y era posible escuchar la tertulia que el legendario Isaías Peña Gutiérrez sostenía con aprendices; o ver a Monsivais degustando un exquisito plato cartagenero, mientras Fanny Mickey pasaba por el medio de la calle como si acabara de cortar una oreja.
Aquello fue un banquete donde se servía la palabra para todos los gustos. La Alcaldía de Cartagena, organizó y ejecutó una Agenda Alterna gracias a la diligencia del escritor John Jairo Junieles . Él consiguió que la reflexión se convirtiera en la patria de los escritores. Era posible asistir a la Plaza de Bolívar y tertuliar con Juan Carlos Botero, quien sin asomo de resentimiento apuntó en una de sus intervenciones: “El problema fundamental de Colombia no es la inseguridad, ése es problema de los ricos. El problema fundamental de Colombia es la pobreza, la inequidad”.
Allí mismo, en la Plaza Bolívar, el narrador Fernando Quiroz fue ovacionado con un cerrado aplauso cuando afirmó con serenidad que si queremos que en Colombia se lea más, hay que decirle con energía al Presidente Uribe que grave las armas y quite el gravamen que soportan los libros.
En cada plaza, en cada colegio, en cada parque, el libro y la palabra nos llevó a replantear lo que somos. Cartagena fue el espacio para que aconteciera la experiencia transformadora de los libros. Para muchos, muchísimos seres, los ochenta, cuarenta, veinticinco años de Gabo, fueron un pretexto para aproximarnos a la verdad, porque esta cronista cree, que si existe un discurso que intenta ser honesto con el hombre, es el literario y si no que lo diga Ángeles Mastretta, la excelente escritora mexicana que se gozó la devoción de los lectores, respondiéndoles siempre con la palabra precisa, sin asomo de cansancio o pedantería: “La paciencia es un arte. Apréndanla, que premia siempre”.
Floridablanca, marzo 31 de 2007

11 comentarios:

beto el lindo dijo...

En vista del éxito y del impacto de esta trascendental crónica señalo una opinioncita. Si no, tan chévere cartagena, lástima que se la tiren tanto con tanta lengua

Anónimo dijo...

los congresos de la lengua tienen la misma importancia de los encuentros de diversidad sexual. Deberían dedicarse mejor a explorar sus lenguas. Eso les encanta tanto. o no???

Anónimo dijo...

lo chévere de las reuniones literarias en cartagena es poder ver a los poetas de la uis fumar bareta ya no solamente en la uis sino en otra parte.

estudiante uis dijo...

yo he visto a Selas vendiendo sus cuadros y unos poemas en la ruta de igsabelar, en la carrera 33. Ese man es una nota.

Anónimo dijo...

Selas se inspira en los almuerzos que venden en bienestar universitario de la uis.
Vacano.

Anónimo dijo...

Selas no es estructuralista es un estudioso de la constitución del yo en el otro como recorrido de si mismo. Es un alfa nuestro de cada día. Que chimba de neo-estructuralista.

Anónimo dijo...

La semiotica es muy chevere. Creia que era mas aburrida

Anónimo dijo...

Me parecen artisticamente interesantes esas obras de Selas porque no son rigidas, permiten darle un significado bastante amplio en funcion a la experiencia dde vida de quien mira la obra, puedo asociarlas a experiencias vividas.

Anónimo dijo...

L'art est un jeu. Tant pis pour celui qui s'en fait un devoir !
Max Jacob

Anónimo dijo...

L'art est un jeu. Tant pis pour celui qui s'en fait un devoir !
Max Jacob

Anónimo dijo...

traducir el dicho de Max Jacob al español